Cada vez que me encuentro con una nueva parte de ti mi primera reacción es analizarla. En un principio no me gusta, porque no la conozco bien y no se qué hacer con ella. Después la voy rompiendo, este cachito me gusta, este me confunde, este me desespera, este me da risa, a este de acá lo odio. Así te voy construyendo con lo mejor de ti, sabiendo que conozco lo que me desagrada, lo que he decidido ignorar porque no es tan grande, ni tan importante como lo que siento por los cachitos más agradables, más compatibles conmigo. No destruyo nada, todo lo guardo, nada más que no en el mismo lugar. Entonces la versión completa de ti queda como una pantalla transparente que no enturbia la versión de ti que amo, la que has decidido mostrarme y que yo he querido conservar. A esta versión le pego los cachitos que encuentro por mi cuenta y que me encantan, que solo hacen que te ame más.